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Proyecto Urbano Integral zona Nororiental

Medellín
Colombia

 

El Proyecto Urbano Integral de la zona Nororiental de Medellín se inicia en el 2004 poco después de la finalización de las obras del Metrocable, una importante inversión en movilidad pública por parte del gobierno de Medellín a partir de la cual se empezó a reconstruir la relación entre las Comunas 1 y 2 (que ocupaban los puestos más bajos dentro del Índice de Desarrollo Humano), en su mayoría fruto de asentamientos informales, con graves carencias dotacionales y con altos índices de exclusión social.

El proceso se inicia bajo la dinamización de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) de Medellín en torno a la cual se van a generar instancias de coordinación interinstitucional fundamentales para el desarrollo del proceso (un rol clave va a ser el de la oficina del alcalde). Una de las primeras tareas que acompaña al diagnóstico socio-territorial de la zona es la de reconstruir la confianza en las administraciones públicas por parte de la población de la zona (dañada tras años de abandono y promesas incumplidas).

Una vez concluida esta fase de diagnóstico y mejoradas las relaciones con las comunidades se pone en marcha la fase específicamente participativa del proceso, iniciada con la apertura de los Comités (órgano fundamental en el proceso participativo). La participación en el proceso va a recorrer diferentes fases. Por un lado la fase de diagnóstico y de identificación de espacios clave a través de recorridos compartidos con los equipos técnicos. A esta fase la sigue la de diseño de proyectos mediante los Talleres de Imaginarios.

Una vez diseñados, los equipos de arquitectos discuten los proyectos (realizados en formato que la población pueda comprender) con las comunidades, en un ejercicio de transparencia donde se discuten todos los elementos que determinan la viabilidad del proyecto. Esta transparencia se mantiene a la hora de conceder las obras a las empresas encargadas de la construcción. Una vez que se inician las obras se crean comités de seguimiento y se obliga a las empresas a contratar a población de la comunidad (a partir de criterios definidos por los Comités locales). Finalizadas las obras se celebran actividades de inauguración festivas que ayudan a la apropiación y al uso de las mismas por parte de la población.

Los resultados de este proceso no sólo contemplan la mejora de la coordinación administrativa o el fomento de la participación ciudadana. Se han construido también numerosos equipamientos de carácter colectivo así como espacios públicos, se han mejorado las dotaciones educativas y sanitarias, y se han rehabilitado espacios ambientalmente degradados y numerosas viviendas (muchas de ellas han tenido que ser regularizadas).

Este proceso se esta repitiendo en otras cuatro zonas de Medellín y esta planeado que se empiece a desarrollar en otras dos zonas más. Esto demuestra un alto grado de replicabilidad de una metodología integral de intervención que ha tenido que enfrentarse a obstáculos significativos como la ausencia de planificación urbanística, el deterioro social y ambiental de la zona, la corrupción y la falta de confianza en la administración junto con numerosos episodios de violencia.