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Las ciudades toman la iniciativa para transformar la narrativa global sobre la migración: Mechelen aboga por abrazar la diversidad y luchar contra el racismo

Situada en el corazón de Flandes, en la parte norte de Bélgica, Malinas (85.655 habitantes) es una ciudad con un rico pasado y una próspera vida urbana. Su tejido urbano cuenta con testimonios únicos del Renacimiento nórdico europeo y de la revolución industrial belga, a la par que reúne numerosas industrias e iniciativas culturales, dada la posición central de Malinas en un importante eje urbano y económico europeo. Dada la prosperidad de su actividad económica circundantes, y en las últimas décadas, personas de más de cien nacionalidades distintas han decidido establecerse en la ciudad; algo que la ha transformado profundamente, para bien. Así, Malinas trae hoy al mundo un mensaje positivo sobre cómo las ciudades pueden responder a la migración de manera positiva, reforzando la cohesión social y la interculturalidad de modo que no dejar a nadie atrás.

Como portavoz de esta llamada, el alcalde de Malinas Bart Sommers argumenta que, dada su proximidad con la vida cotidiana de los ciudadanos, los gobiernos locales deben ser considerados como actores clave en lo que respecta a las políticas migratorias. Así, para saber más sobre estos mensajes y sobre la experiencia de Malinas en materia de migración, la Comisión se reunió con su Alcalde en motivo de la Conferencia Mundial Ciudades y Migraciones (realizada en Malinas el pasado mes de noviembre).

Fuente de la foto: Paul Van Welden (wikiportret.nl)

Entrevista con el Alcalde de Malinas, Bart Somers

¿Por qué decidió acoger esta Conferencia como Alcalde de Mechelen?

Nuestra ciudad se enorgullece de invitar a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional de gobiernos locales porque estamos orgullosos de la ciudad que somos. Nuestra ciudad abraza la diversidad y cree que no es algo malo, sino la nueva normalidad. En este momento, viven en Mechelen personas de hasta 138 nacionalidades diferentes, y, sin embargo, creemos que cada una de estas nacionalidades puede sentir que pertenece a la misma comunidad.

El proceso de integración involucra todos los actores sociales y políticos; todos deben tomar parte de esta nueva realidad que es la diversidad. A pesar de la complejidad, Mechelen ha tenido bastante éxito, por lo que queremos mostrárselo al mundo, especialmente en un momento de mensajes populistas y negativos en torno a la migración. Debemos disponer de ejemplos positivos, y como ciudad pequeña podemos dar esperanza en este momento problemático. Queremos mostrarle al mundo que vivir juntos puede ser exitoso y positivo, porqué cuanto más trabajamos en este sentido, vemos que es la realidad.

Si una ciudad abraza la diversidad, la gente se vuelve más rica, más abierta y aprende de los otros. Y te vuelves más fuerte en un mundo globalizado, con muchas más posibilidades de tener éxito.

Así pues, ¿cómo trabaja Mechelen con los migrantes y en la vivencia de la diversidad a nivel concreto?

En primer lugar, desearía marcar la diferencia entre recién llegados y descendientes de personas migrantes. Para los recién llegados, nos centramos en hacerles sentir que son bienvenidos. Cuando una persona llega a nuestra ciudad, esta cuenta con un “amigo", una persona establecida en Malinas desde hace ya mucho tiempo que conoce la ciudad. Los dos están juntos durante seis meses, para que el recién llegado pueda aprender el idioma, descubrir la ciudad y encontrar otras personas locales, lo que le permite relacionarse con personas fuera de su entorno original (ya sea en términos de nacionalidad, idioma...)

Al principio, es cierto que teníamos gente que se mostraba un poco reacia con los inmigrantes. Solían decir "son ellos los tienen que adaptarse a nosotros, no al revés". Pero después de un tiempo, la verdad es que la gente empieza a hablar sobre cosas humanas, preguntan "¿cómo te sientes?", por lo que el recién llegado habla sobre su familia o el hogar que él o ella echa de menos, y entonces se vuelven amigos.

Los gobiernos locales defienden una gobernanza de las migraciones basada en los Derechos Humanos en la Conferencia sobre Ciudades y Migraciones (Malinas)

Con las personas nacidas aquí descendientes de inmigrantes, lo que tratamos de hacer es evitar la segregación. Quiero escuelas donde personas de diferentes orígenes puedan sentarse juntas y tener las mismas oportunidades. Es por eso que, por ejemplo, tratamos de establecer contacto con las familias y los administradores de las escuelas para promover la diversidad en el aula. No puede ser bueno que la realidad de un niño en la escuela no sea el reflejo de lo que será su país en un futuro cercano. Necesitamos entornos más diversos para estimular la discusión en torno a qué es nuestra comunidad. Creo en una ciudad que abarca la diversidad y la convivencia con toda su gente y sus orígenes.

Entonces, ¿esta es la forma por la que Mechelen lucha contra la xenofobia: asumiendo estos principios de diversidad y proclamándolos como valores centrales de la ciudad?

Por supuesto. Luchamos contra la xenofobia y el populismo. Los populistas dicen que defienden los valores occidentales e intento explicar que no, que en realidad los están destruyendo. Y es que creo que una de las cosas más significativas que nuestras sociedades pueden ofrecer a cualquiera es la idea "esfuérzate y haz tu mejor trabajo y obtendrás una vida mejor". En cambio, la xenofobia significa destruir la movilidad social y la libertad. Si generación tras generación, los grupos sociales no pueden ascender en la escalera, debido a la negatividad irracional, nuestra sociedad ya no funciona. Si realmente crees en nuestros valores occidentales, lo que tienes que hacer es luchar contra la discriminación y el racismo.

Lo segundo que tienes que hacer es defender el cambio. Algunas personas dicen "de acuerdo Alcalde, la diversidad está bien, pero no cambiaremos nada en la forma en que vivimos". Creo que no entienden los conceptos básicos de nuestra sociedad: la libertad, el diálogo... nuestra sociedad cambia todo el tiempo, de modo que por supuesto que nuevas personas llegarán y cambiarán nuestra sociedad. Es algo bueno, porque no cambiará nuestros valores, sino que cambiará la sociedad debido a nuestros valores.

¿Cuál sería su recomendación para el Pacto Global para la Migración?

Las instituciones nacionales y las organizaciones internacionales deben comprender que quienes se encuentran en la primera línea de la política migratoria y tienen actitudes positivas hacia las migraciones son especialmente las ciudades. Por lo tanto, pedimos un acuerdo global que las respalde y les dé los instrumentos para hacer su trabajo. Llamamos a consagrar la idea de que cada persona es única y tiene múltiples identidades. Si debemos explorar cómo construir nuevas comunidades basadas en múltiples identidades, creo que las ciudades son el lugar más adecuado para hacerlo. Al final, se trata de que los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales pongan a las ciudades en el centro de las políticas migratorias.