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En contextos de posguerra, la atención al estrés postraumático es un factor clave para asegurar la inclusión social a largo plazo: el caso de Dili (Timor Leste)

PRADET–Psychosocial Recovery and Development in East Timor (Recuperación Psicosocial y Desarrollo en Timor Oriental) – se fundó en enero del 2002 y sigue en funcionamiento. Ofrece apoyo a las mujeres, los hombres, los niños, y a las familias que sufren un grave trauma mental, violencia o serios problemas sociales debido a la violencia extrema.

Objetivos

Los objetivos de su política actual son los siguientes:

  • Reducir y eliminar aquellos problemas que afectan a las personas con traumas y enfermedades mentales;
  • Prestar asistencia y proporcionar orientación con la ayuda de un equipo multidisciplinario compuesto por personal médico, trabajadores sociales, enfermeras, abogados y líderes de la comunidad;
  • Proporcionar refugio y apoyo a las víctimas de la violencia doméstica;
  • Asistir, apoyar y formar a los jóvenes en la cárcel y a sus familias, para lograr su reinserción social;
  • Prevenir el abuso infantil y el tráfico de seres humanos;
  • Implementar un programa de asistencia forense y de investigación en los casos de violencia en los 13 distritos del país; y
  • Poner en práctica los programas de Educación para la Paz a nivel de la comunidad;

Desde el año 2002 hasta junio del 2009, 792 personas, la mayoría mujeres víctimas de la violencia doméstica, fueron atendidas y recibieron ayuda a través de los distintos programas. La capacidad media de PRADET (es decir, la infraestructura y los recursos técnicos y humanos) para prestar asistencia a las víctimas y realizar el seguimiento de sus casos, es de alrededor de cinco personas al día.

Desarrollo de las actividades

La naturaleza de los procesos participativos implementados es de dos tipos: Primero, se crea el grupo Alma, que está conformado por líderes locales, por PRADET, y por otros ciudadanos interesados en este asunto. Este grupo se reúne cada semana para reunir y compartir información, para discutir y debatir métodos y resultados, para desarrollar acciones públicas y publicar información o material de análisis sobre la violencia y los traumas en Timor Oriental. Y segundo, la recuperación del trauma es de por sí un proceso participativo, en el que los profesionales y las víctimas se comprometen a entrar juntos en un largo y profundo proceso de curación que les ayude a comprender las causas y las repercusiones de la violencia.

El país no goza de instituciones domésticas coherentes y cohesivas y no existe una política nacional clara sobre este asunto. Aparte del centro del CAVR, que cuenta con una biblioteca, varias exposiciones, y ofrece cursos de formación sobre la educación para la paz, no hay otras instituciones públicas que aborden el estrés postraumático, la violencia doméstica, o el abuso de niños y jóvenes. Una vez dicho esto, se puede entender que las acciones de PRADET en cooperación con las organizaciones y entidades (enumeradas en el apartado descripción completa) son el principal servicio público que existe en este sector.

Financiación

El presupuesto total anual de PRADET es de aproximadamente $40.000 dólares y está siendo financiado por la Misión Cristiana de Ciegos con sede en Alemania; por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Justicia de Timor Oriental; y por Cáritas Australia. Además, esta política se beneficia del trabajo voluntario y de la cooperación mutua entre las organizaciones y los servicios sobre el terreno.

Resultados

Los principales resultados y logros son: 792 víctimas atendidas y un seguimiento realizado durante 7 años; haber instaurado una casa refugio; ofrecer sus servicios las 24 horas del día; haber ejercido presión sobre las autoridades políticas sobre este asunto y esta área; y haber ampliado la consciencia sobre el trauma global que sufren las personas y la sociedad, y su profundo impacto a largo plazo.

Obstáculos

Los principales obstáculos han sido: la falta de estabilidad económica y recursos económicos suficientes para ampliar los servicios; la falta de formación adecuada para el personal; la falta de recursos técnicos, de médicos especialistas y de trabajadores sociales; la falta de una visión política coherente por parte del gobierno sobre este tema; la falta de voluntad política para valorar la magnitud del problema y para tomar las medidas oportunas y organizar los servicios convenientes; la falta de diálogo político a nivel gubernamental; y la inestabilidad política y los síndromes asociados de violencia juvenil, violencia doméstica, abuso de menores y discapacitados, y el tráfico de seres humanos.

Le invitamos a consultar el estudio de caso completo : Observatorio Ciudades Inclusivas