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En Bogotá, el control social fomenta la transparencia y la participación ciudadana en el gobierno de la ciudad

A medio camino entre el control, la garantía de transparencia y la incidencia, la veeduría distrital de Bogotá es una entidad pública que, desde 1993, se dedica al control preventivo de la acción pública y a la representación de las demandas de los habitantes de la ciudad ante instancias oficiales. Nos encontramos con su representante, el veedor distrital Jaime Torres Melo, durante el pasado Congreso Mundial de Metropolis. Le preguntamos  acerca del mecanismo de control social llevado a cabo por parte de la veeduría como herramienta para garantizar los derechos de los habitantes y consolidar su grado de participación en el monitoreo de las políticas públicas.

 

Entrevista con el veedor distrital Jaime Torres Melo

¿Podría presentar su trabajo en la veeduría distrital?

Soy Jaime Torres Melo, veedor distrital de Bogotá desde febrero de 2016. Veedor distrital es una figura sui generis que existe en Bogotá desde 1993. Yo soy seleccionado y nominado por el Alcalde Mayor, pero tengo un alto nivel de independencia porqué tengo periodo hasta diciembre de 2019. Es una de las tres entidades de control de distrito y nuestra particularidad es que hacemos control preventivo en dos direcciones: detectar riesgos de corrupción e ineficiencias administrativas.

¿Ustedes trabajan con frecuencia en el “control social”, de qué se trata?

Para poder hacer la tarea de encontrar donde hay riesgos de corrupción e ineficiencias administrativas tenemos dos caminos que adelantamos de manera complementaria. El primero es trabajar con las entidades sobre modelos de gestión y herramientas que utilizan los servidores públicos; el segundo es el de la ciudadanía. Una de las figuras con las que me gusta representar a la veeduría distrital es que es un puente entre la administración y la ciudadanía; es decir, la administración puede explicar mejor lo que hace y la ciudadanía puede pedir y rendir cuentas e informar cuando no están bien los servicios.

En este marco el control social es fundamental para el control preventivo como lo entendemos en Bogotá. Control social es una parte de la participación ciudadana en la cual los ciudadanos y la administración piden y rinden cuentas sobre el uso de los recursos públicos y el desarrollo de los programas ciudadanos haciendo que la administración justifique sus decisiones y el cumplimento de los objetivos de gobierno.

¿Con qué mecanismos permite, desde la veeduría, implementar este control social?

Hay tres cosas básicas que hacemos para el control social en Bogotá. La primera es formación: tenemos metodologías para formar ciudadanos como veedores ciudadanos. Se llama la ruta del control social y se viene implementando en la ciudad desde más de cinco años. Es una ruta que la misma experiencia nos ayuda a mejorarla. Ha sido exitosa en lograr que los ciudadanos comprendan que el control social ya tiene alcance y unos resultados efectivos.

 

Enlace a la página web de la Veeduría Distrital

El segundo es el acompañamiento. Nosotros no sólo formamos ciudadanos en temas específicos, sino que también acompañamos a las veedurías ciudadanas al desarrollo de proyectos de ciudad. Por ejemplo, hemos tenido casos exitosos acompañando veedurías ciudadanas a la prestación de servicios de salud en los hospitales públicos de la ciudad. También es el caso del desarrollo del TransMilenio en la carrera séptima, que es un proyecto que tiene la alcaldía actual.  

Pero por otra parte, generamos herramientas. Hay 3 herramientas fundamentales en este momento. A partir del ISO 18091 desarrollamos una herramienta para que los ciudadanos le hagan seguimiento a la gestión de los alcaldes locales en cada uno de los 20 distritos de la ciudad. También tenemos una herramienta para resolver conflictividades en la cual estamos trabajando con la administración para detectarlas y saberlas gestionar como ciudad, respetando los derechos de los ciudadanos y de los afectados por cada problemática. Finalmente desarrollamos una metodología que también ya estamos aplicando en la ciudad para el cumplimiento de compromisos. Cuando la administración se sienta con los ciudadanos y establece compromisos  en espacios formales o informales de participación, tiene la obligatoriedad de cumplir estos compromisos. Nosotros acompañamos a los ciudadanos en el monitoreo y cumplimiento de estos compromisos.