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Contexto: Veinte años de municipalismo por los derechos humanos

El interés público por el rol que los gobiernos locales juegan en la promoción y defensa de los derechos humanos creció con fuerza a partir de los noventa con la primera oleada de ciudades de derechos humanos. Un evento clave en este sentido fue el proceso de redacción de la Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad; documento que subrayó el compromiso del municipalismo europeo con los derechos humanos e hizo un llamamiento a un reconocimiento político reforzado. Iniciado en Barcelona en 1998, el proceso de la Carta culminó con su adopción en Saint Denis en el año 2000.

El compromiso que adoptamos aquí se dirige a mujeres y hombres de nuestro tiempo. No pretende ser exhaustivo y su alcance dependerá de cómo los habitantes de la ciudad lo harán suyo. Se presenta como un marco de respuesta a las expectativas de los ciudadanos y ciudadanas que las ciudades escenifican y revelan. Esta Carta se situará para ellos, al igual que para quienes les gobiernan, en el nivel de subsidiariedad que es el de la ciudad, conjunto de puntos de apoyo para reivindicar sus derechos, reconocer violaciones eventuales y ponerles fin”

Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad

Por aquel entonces, el movimiento de las ciudades por los derechos humanos también estaba tomando forma en Asia, donde la sociedad civil lanzó en Gwangju la Carta de Derechos Humanos de Asia (1998). Con el tiempo, varios gobiernos locales adoptarían progresivamente el espíritu de este documento que, en el momento actual, ya ha sido integrado por las red informales de ciudades a nivel regional. Ambas cartas - la europea y la asiática - subrayaron el papel cada vez más importante de los actores locales en la promoción de los derechos humanos y la democracia en un mundo crecientemente urbanizado.

El vínculo entre derechos humanos y derecho a la ciudad tomó fuerza en América a partir de los 2000. En 2001, el “Estatuto de la Ciudad” de Brasil fue pionero en la garantía de la “función social de la ciudad”. En la Ciudad de México vino promovida la Carta de la Ciudad de México por el Derecho a la Ciudad (2010). Algunas ciudades en América del Norte también llevaron iniciativas relevantes, como Montreal y su Carta de Derechos y Responsabilidades (2006) o la estrategia de San Francisco para territorializar los derechos humanos de las mujeres.

“La Carta de Montreal está basada en los valores de la dignidad humana, la justicia, la paz, la igualdad, la transparencia y la democracia. Estos valores son compartidos por todos sus habitantes y constituyen el sustento de estos derechos humanos fundamentales (…) La Carta utiliza un enfoque innovador para establecer, al mismo tiempo, principios de derechos y responsabilidades. Es a todos los efectos un contrato social que exige el compromiso concreto de Montreal”

Carta de Derechos y Responsabilidades de Montreal

De 2010 en adelante el movimiento se consolida con fuerza. Gwangju fue pionera en el establecimiento de un sistema municipal de derechos humanos en Corea (2009). En América Latina, Bogotá promovió un Plan de Desarrollo basado en los derechos y la Ciudad de México aprobó una nueva constitución fuertemente influenciada por este enfoque. En Europa, ciudades como Barcelona, Núremberg, Viena o Utrecht establecieron mecanismos de garantía de los derechos y monitorearon sus responsabilidades internacionales.

Después de 2011, nuestra Comisión empezó con la promoción de la Carta-Agenda Mundial de Derechos Humanos en la Ciudad. Aprobada por el Consejo Mundial de CGLU, esta Carta fue el resultado de un proceso de cinco años que implicó a electos y funcionarios locales, expertos y representantes de la sociedad civil. En perspectiva, la Carta representó un gran avance para el movimiento, dado que fue el primer documento global en proveer un plan de acción concreto para la promoción y defensa de los derechos humanos en la ciudad.

“La Carta-Agenda Mundial de Derechos Humanos en la Ciudad tiene por objetivo la promoción y consolidación de los derechos humanos de todas las personas que habitan todas las ciudades del mundo. Todas las disposiciones de la Carta-Agenda se aplican a todos los habitantes de la ciudad sin discriminación, de forma individual y colectiva. A efectos de esta Carta-Agenda, todos los habitantes son ciudadanos y ciudadanas”

Carta-Agenda Mundial de Derechos Humanos en la Ciudad

En paralelo, las iniciativas colectivas transnacionales en el ámbito no sólo han llevado a un refuerzo del intercambio político, sino a que también las Naciones Unidas reconociesen paulatinamente el rol de los gobiernos locales en la promoción y defensa de los derechos humanos. Sucesivas ediciones de los Foros Mundiales de Ciudades por los Derechos Humanos, especialmente el de Gwangju, han sido esenciales para el refuerzo de la red global.